3 sept. 2012

Con el agua al cuello


Después de esta “pequeña” pausa veraniega (quería recordar como eran las vacaciones de un estudiante) os muestro esta imagen realizada en la archiconocida playa de las Catedrales.

La primera vez que estuve en este “templo” marino, no tenía vadeador (de los errores, se aprende), y como la mayoría de los “peregrinos” quedé a la espera de que bajara la marea para poder acceder a los arcos (con las consecuentes pisadas en la arena de dichos "peregrinos").

Meses después una gran amiga (que pocas veces se puede decir esto), me regaló un flamante vadeador. Ya tenía la excusa perfecta para volver, pasar sin problemas a los arcos y además poder estar unos minutos más que los demás "peregrinos" cuando empezara a subir la marea. En esta imagen el agua llegaría algo menos de la cintura. Tuve la suerte de que la persona se colocara en el lugar justo del acantilado.

Para el próximo, espero que me regalen una carcasa submarina (o un yate puestos a pedir) :)