23 feb. 2011

La cueva marina


En la entrada de “Una imagen duele más que mil palabras" relaté como a los 6 días de comprar una Nikon D2x, partí/rajé el pentramisma. En esta entrada describo cómo me partí/raje la cabeza literalmente. Aunque reconozco que me dolió más lo de la cámara.

En la costa de Asturias hay una cueva a la cual se accede por una ladera y luego esta cueva acaba abriéndose al mar. Calculo que desde la entrada, hasta donde se abre la cueva, habrá unos 150 m.

Es una experiencia inquietante y abrumadora ir adentrándote en la cueva con la luz del frontal (imprescindible) y avanzar por la oscuridad, oyendo al fondo el embate del mar sin poder verlo. Llega a dar la sensación de que va venir una ola que no ves y te va arrastrar.

No era la primera vez que me adentraba en esta “pequeña catedral” de la naturaleza, ya que estaba tratando de repetir y mejorar algunas imágenes, de espaldas al mar, por lo que tenía que estar alerta constantemente de que no llegara ninguna ola que pudiera arrastrarme.

Seguí fotografiando hasta que oí lo que parecía ser una ola grande, además la luz que entraba por la abertura de la cueva desapareció, así que instintivamente me levanté precipitadamente, estampando mi duro cráneo contra una estalactita aun más dura. Me frote la cabeza aliviándome y tranquilizándome porque la ola no llegaba hasta mi zona. Seguí fotografiando hasta que me percate de que, lo que creía que eran las goteras de las estalactitas era en realidad mi sangre, el susto fue enorme: no distinguía de que envergadura era la herida de la cabeza, lo que si sabía era que no paraba de sangrar a pesar de presionar la herida, estaba solo, tenía que salir de la cueva y conseguir cobertura para llamar al 112. Mientras trataba de salir de la cueva el frontal iba perdiendo luz. Fueron los 150 m más largos de mi vida.

Por fortuna pude conseguir ayuda y la historia finalizó con unos cuantos puntos de sutura en la cabeza.

12 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Sí que te diste buen trancazo, aún lo recuerdo... Pero bueno, sso son gajes del oficio, jejeje.. Ya sabes, esta serie de fotos a venderlas más caras! Un abrazote

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  3. Te queda la segunda parte: el derrumbe que se produjo en la cueva, a la cual ya nadie puede volver a entrar, consecuencia del impacto de tu cabeza de Bilbao contra las pobres rocas asturianas que nada te habían hecho... años y años ahí tan tranquilas y zas! llegó el vasco...jajajjaa...
    Ya sabes... desde que me contaste esto te digo y te diré siempre que cuidado, amigo, que te queremos demasiado como para que te pase algo por ahí...
    Un abrazo

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  4. Jajaja Sr. Daniel, me cazó. Solamente era para producir un derrumbe y que nadie más pudiera hacer fotos de ese lugar, jajajaja

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  5. El fotografiar la naturaleza a veces trae pues eso..."rompederos de cabeza"...suelen ser de otro tipo a ver como sacamos esto o lo otro...pero lo tuyo desde luego no tiene perdón, meterse en una cueva solo es para preocuparse, por muy bien que se conozca,pasan a veces cosas que nadie espera.
    Espero que no por eso dejes de venir por Asturias y que me permitas seguir tu blog.
    Un saludo

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  6. Hola "kai51" es un placer y un honor que sigas este blog, pase usted cuando quiera, que esta es su casa. No creo que deje de ir a Asturias, 1º porque la comida es asombrosamente suculenta (el hacer fotos siempre da hambre) y 2º porque con esos paisajes cualquiera se resiste.

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  7. Hola Asier,
    Desde luego ir solo no siempre es lo mejor en estos casos. imagínate que en vez de un golpe en la cabeza te hubieses quedado inconsciente o simplemente te hubieses esquinzado seriamente un pie. Es algo a lo que le tengo mucho respeto.

    las fotos del lugar son sublimes, realmente yo también me hubiese arriesgado pero claro una cosa es hacerlo y que todo salga bien y la otra es que el resultado te haya costado la cámara y casi el físico.

    Un abrazo!

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  8. A veces asumimos riesgos de consecuencias imprevisibles. La próxima vez, porque habrá próxima vez, quizá deberías procurarte alguien que te guarde las espaldas.

    Siempre habrá alguien dispuesto a romperse la crisma por conseguir una buena fotografía, por supuesto, pero cuando existe un riesgo tan elevado, mejor llevar compañía por lo que pueda pasar.

    Me gusta el humor con el que cuentas tus peripecias

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  9. jaja, lo que me he reído con esta entrada y alguna otra frase... las palabras y las fotos tienen una potente fuerza evocadora... ¿pero no se te pone una sonrisilla, así como de niño malo, al recordarlo??
    Por cierto, que alguien que no era vasco y quería conservar su testa de una pieza inventó una cosa que se llama CASCO, y hay quien se lo pone en la cabeza, cuando entra en las cuevas. jeje.
    Lo de ir por ahí solo... depende del día y momento... recuerdo cosas que he hecho solo y ahora se me ponen los pelos de punta! en todo caso, hombre! decir a alguien donde te metes.
    La primera foto, muy potente.
    A "seguir" cuidándote, Agur.

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  10. Estoy de acuerdo con varios comentarios referente a lo de ir solo, recuerdo al igual que antonio algunos momentos "delicados" con oleajes... pero también decir que mis mejores fotos las he hecho estando solo. Así que...

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  11. Te entiendo Esteve. Si vas solo no tienes que preocuparte de si te metes en el encuadre de tu compañero, si te has separado demasiado o si luego no encuentras con e. Y si vas solo consigues la foto para ti solo (egosístamente hablando). Ir solo te da total libertad y sincronizas más con el lugar a mi parecer. En ocasiones es una ventaja y en otras una desventaja. Está claro que todo no puede ser.

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  12. Cuando uno va de cuevas , debe de adoptar un equipo mínimo de espeléologo ;-)
    ¿Es por ese golpe que te volvíste tan subversivo y quieres cargarte a todos los turistas de las Bardenas? O_O

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